17:22 h. Lunes, 15 de Octubre de 2018

ICredactor

El desequilibrio en la visión del tiempo imposible

Redactor, fotografo y/o activista

ICredactor | 19 de Julio de 2018

En una situación ideal, ficticia por su puesto porque casi nunca se da, a menos a la gran mayoría de la población, todos queremos todo lo supuestamente bueno. Como la realidad marca los límites de lo posible, lo necesario y lo conveniente limitamos nuestras expectativas y priorizamos.

A Coruña, a 18 de Julio de 2018

La vida, la salud, la vivienda, la alimentación, la educación, el trabajo, el descanso, la felicidad... Tantas cosas, tan necesarias.

Cuando pensamos en estos términos nuestra prioridad no es el tren de alta velocidad, tampoco viajar a Marte. Tienen más prioridad la investigación de las enfermedades, el que nadie, bajo ninguna circunstancia pueda verse privado de un techo, la comida, la educación de sus hijos, un trabajo digno y razonablemente remunerado (ya sea por cuenta propia o ajena), la posibilidad de un tiempo razonable de descanso para reponer fuerzas... Todos esperamos encontrar pareja, tener hijos si lo deseamos, poder combatir en toda circunstancia la rutina y el tedio..

Todo ello se resume en una palabra, la felicidad ¿En verdad es tanto? Sin embargo parece que valoramos aquello que tenemos o alcanzamos por comparación.

¿Está entonces en nuestra propia naturaleza la desigualdad o tal vez podemos concebir un estado en el cual valoremos como un logro lo que tenemos y como un bien mayor, siempre deseable, que nadie carezca de lo necesario?

Todo logro requiere esfuerzos pero ¿Por qué no nos cuesta a todos los mismos esfuerzos alcanzarlos tomando como único principio el de nuestra propia vida y en igualdad de condiciones?

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