16:11 h. Jueves, 13 de Diciembre de 2018

ICredactor

La verdad desnuda

Redactor, fotografo y/o activista

ICredactor | 15 de Octubre de 2018

Parece que, demasiado a menudo, dependemos de la información envuelta en "ruido mediático" en la que nos ahogamos por saturación o elegimos la ceguera selectiva para evitarla... Tal vez deberíamos asumir que nada ni nadie puede sustituir a la reflexión y a nuestro buen juicio para filtrar la información distinguiendo lo fundamental de lo accesorio, la verdad de la mentira evidente. Conocer la realidad es necesario. Ser libre es negarse a delegar, a  renunciar a la reflexión y espíritu crítico en el análisis de la información. Tal vez con el tiempo habremos seleccionado las fuentes fiables y eso facilitará nuestra tarea.

A Coruña, a 14 de Octubre de 2018

Durante años he asumido una tarea, no siempre ni en todos los casos agradable, pero siempre productiva de leer toda la prensa nacional a la que tenía acceso. Al tiempo he ido introduciendo la prensa digital en mis "calculos" y con el tiempo he establecido mis nuevas costumbre de lectura y filtros de control para entender la realidad que me rodea y que parte de ella llega a unos u otros medios. La prensa no era ni es mi única referencia, en realidad la comparación con los hechos que conocía de primera mano me ayudaba a establecer su fiabilidad.

No he dejado de leer una gran variedad de medios de información, pero si he descartado seguir habitualmente algunos, aunque sin descartar sus contenidos por completo, ya que siguen proporcionándome un contraste, una variedad de interpretación y opinión. Se trata al fin de mantener la mente abierta, descartando en lo posible el "ruido de fondo" y las mentiras evidentes.

Con el tiempo la tarea se vuelve más fácil, pero es inevitable el ejercicio de descarte y reflexión continuada.

No podemos descartar el pensamiento sin más, ni siquiera el que no compartimos y/o no nos gusta. Siempre hay que permanecer con los ojos abiertos y contemplar la verdad desnuda, aunque a veces no nos guste, aunque a menudo duela... Se trata de permanecer dolorosamente libres, hacer lo que hay que hacer, guste no guste, pese a quien pese.

A fin de cuentas somos personas, unidas a otras por necesidad para poder defender intereses comunes a todos, aunque a veces esto nos perjudique temporalmente como individuos. 

A veces para conseguirlo es preciso ceder y llegar a compromisos por el bien común; en otras ocasiones debemos rechazarlos por el mismo motivo y con igual objetivo cuando las circunstancias no son las más favorables. Somos a fin de cuenta personas que colaboramos en una colectividad porque somos seres sociales por voluntad propia, sin renunciar por ello a nuestra individualidad, a nuestro criterio, confiando en ser capaces de asumir ambos papeles guiándonos por nuestro conocimiento y sin renunciar jamás a ser fieles a lo que nos dicta nuestra conciencia.

 

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