16:01 h. Jueves, 13 de Diciembre de 2018

ICredactor

Vivienda y más: Muchos frentes, la obligación del Estado es hacer respetar los dd.hh.

Redactor, fotografo y/o activista

ICredactor | 16 de Noviembre de 2018

Hablamos del derecho a cobijarse bajo un techo en condiciones dignas, del respeto al derecho a acceder a bienes y servicios de primera necesidad como algo fundamental e irrenunciable para un estado social y democrático de derecho. Hablamos de derechos humanos.

A Coruña, a 15 de Noviembre de 2018

Cuando escucho en los medios de comunicación, en la calle y en lugares públicos hablar sobre el derecho a vivienda oigo hablar de muchas cosas, a menudo muy poco sobre los derechos humanos más básicos, los que implican vivir (o sobrevivir al menos), o no, en condiciones dignas.

Es una lucha social dividida, fragmentada a estas alturas en su tratamiento mediático en múltiples frentes, casos individuales, clasificados por hipotecas, alquileres, otros.... En realidad es una única batalla en la que las personas han optado, según sus posibilidades por unas u otras opciones.

Ante el escaso, tardío, lento, burocratizado o nulo apoyo del que se supone el principal defensor del derecho, el estado, cada persona lucha en una batalla desigual contra la especulación, la gentrificación, la legislación insuficiente, incompleta o claramente lesiva para el derecho que desde la constitución el estado dice defender....

El centro de la cuestión es el control previo que, en mi opinión,  el estado debería ejercer sobre los contratos, las clausulas hipotecarias cuando es evidente que a menudo no son tratos entre iguales, en muchos casos hay una de las partes que tiene la mayor fuerza con mucha diferencia, particularmente en el caso de bancos, fondos y otras empresas.

¿Podemos dejar todo en manos y responsabilidad de la justicia y la lucha legal individual contra hechos consumados cuando los afectados sufren carencia de recursos necesarios para afrontar la carga personal, disponibilidad de tiempo  y económica que esto supone frente a organizaciones que lo tienen todo? Tal vez esto fuese defendible si el control previo del estado redujese los casos a mínimos con una defensa discutible en términos legales.

El caso es que hablamos de muchas personas, familias al fin, en ocasiones con menores o dependientes a su cargo, que afrontan legislaciones insuficientes, lesivas y ambiguas, falta de control de organismos estatales y abuso de posición de poder por parte de grandes propietarios.

Esto es particularmente cierto en el caso de bancos y fondos buitre que no dudan en forzar hasta el último recurso legal para ganar tiempo en un proceso especulativo que  consume personas, vidas y dignidad en busca del beneficio. Las personas simplemente no pueden esperar, su indefensión significa carencias graves en derechos humanos y, en ultima instancia, consecuencias fatales.

¿Como puede tolerar una sociedad que bancos, fondos y empresas que han especulado, fracasado y a menudo sobrevivido gracias a las cuantiosas ayudas estatales sufragadas con los impuestos de todos a pesar del liberalismo (normal o ultra) que defienden y dicen profesar fuercen desahucios con condiciones legales abusivas y retengan viviendas para manipular con la espera, solo porque pueden, ejerciendo presión sobre un mercado inmobiliario supuestamente libre? No son personas, no sufren angustia por no tener un techo, pasar hambre, frio o calor. No pueden morir. Tienen derechos de propiedad, pero no derechos humanos.

El estado y sus poderes, las instituciones, todos ellos deberían tener algo que hacer y decir antes de que sea demasiado tarde, antes de que la miseria se cronifique entre extensas capas de la polación o a los afectados les caduque la seguridad social. En este como en otros casos, tarde es nunca ¿A eso están jugando los poderes del Estado y las Administraciones Públicas? Una pregunta siempre pertinente es: ¿Por qué?

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